jueves, 25 de febrero de 2016

La Ética en la Sociedad



La filósofa Adela Cortina ha obtenido el Premio Nacional de Ensayo 2014 por el libro '¿Para qué sirve realmente la ética?'. Según el jurado, en la obra "acierta en aplicar el rigor de la filosofía a los interrogantes de la vida actual". Adela Cortina Orts (Valencia, 1947) es una filósofa española, catedrática de Ética de la Universidad de Valencia. 
A la pregunta de ¿para qué sirve la ética? respondía hace poco:
“Sirve para que no pasen cosas como están pasando en este país porque la ética no está en los corazones; sirve sobre todo para crear ejemplaridad, para explicar a la gente que es mejor colaborar y cooperar. La ética es de primera necesidad, no sólo en España. Acabo de venir de México y la situación es atroz. La indignación es palpable. El ébola no interesaba a nadie hasta que saltó de África” (...). El punto de partida “es que todos los seres humanos somos necesariamente morales. Podemos ser morales o inmorales, pero no amorales. Y lo mejor que podemos hacer es sacar partido de esa manera de ser moral del modo más inteligente posible. De hecho, eso es lo que se ha intentado desde Grecia”.

Dados los extremos en la arbitrariedad social en que se encuentra la humanidad el video anterior nos da como reflexion los problemas morales y los problemas prácticos que se presentan dentro de la sociedad que actualmente vivimos. La actitud de respecto a la mujer se presentan diferentes situaciones altamente discutibles las cuales se preguntan muchos lectores. Cuales son los actos, decisiones que se esten tomando para evitar este tipo de situaciones?

En este complejo cuadro de las opciones morales, la ética del cuidado ofrece elementos interesantes, pero no suficientes, para determinar un comportamiento ético.

Desde luego, los principios de justicia, respeto de la ley, fidelidad a la conciencia, no deberían contraponerse al afecto que une y que relaciona entre sí a los seres humanos, no sólo en el ámbito de la familia, sino también en las múltiples situaciones sociales que pueden crearse en la vida (encuentros casuales, relaciones de trabajo o de estudio, amistades, etc.). El verdadero afecto implica la integración de los deberes éticos en el ámbito de las relaciones, y esto vale tanto para el hombre como para la mujer.

La mujer tiene derecho a la vida, igualdad, libertad, defensa, seguridad, trabajo justo y en ningún caso a ser torturada; más aún: en el caso de que se produzcan prever sanciones fuertes para este tipo de delitos. Hay que suprimir los malos tratos y mentalizar a aquellos que recurren fácilmente a esta forma de expresar su condición y sobre todo cooperar para evitar tales actos canallescos.

En definitiva, hay que exterminar estas trabas sociales en las relaciones hombre-mujer, para que exista más equidad y garantizar el desarrollo de la sociedad basándose en éticas extructurales.  Son esos esfuerzos con los que hay que apoyar a la mujer, sin distinción de raza, género, sexualidad... devolverles la situación en los derechos, incluyendo también las diferencias entre ellas. Si es preciso, discutir las discrepancias existentes que las separan y buscar la unión que de todos es sabido es la que hace la fuerza.

La moral juega un papel importe en esta situación dado que el punto de vista esta agresividad contra la mujer en la sociedad es, desgraciadamente, tan antigua que se remonta a los principios de la humanidad.